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Descanso

Dormir mal no es solo cuestión de horas

Cuando el descanso no repara, el problema rara vez está solo en la cama. Suele estar repartido entre el día y la noche.

Lectura de 4 minutos · Equipo Bienestar Vitae

Rincón de lectura tranquilo junto a una ventana

El sueño se prepara durante el día

La calidad del descanso depende de lo que ocurre en las horas previas y también de cómo ha ido la jornada: la cantidad de decisiones, el nivel de activación, la luz que has recibido y el momento en que has comido o entrenado. Mirar solo la noche deja fuera la mitad del problema.

  • A qué hora te acuestas y te levantas entre semana y el fin de semana.
  • Cuánta luz natural recibes en las primeras horas del día.
  • Cuándo tomas la última comida copiosa, el alcohol o la cafeína.
  • Qué actividad haces en la hora anterior a dormir.

Dormir poco y dormir mal no son lo mismo

Se puede pasar ocho horas en la cama y levantarse sin haber descansado. Conviene distinguir entre no tener tiempo suficiente para dormir, no conseguir dormirte, despertarte durante la noche o dormir seguido y aun así amanecer agotado. Cada situación apunta a causas distintas.

La preocupación sostenida es un factor frecuente

Cuando la mente sigue resolviendo asuntos al apagar la luz, el cuerpo permanece activado. No se trata de dejar la mente en blanco, sino de darle un lugar y un momento a lo que preocupa, para que no reclame la noche.

  • Anota lo pendiente antes de cenar, no en la cama.
  • Deja decidido el primer paso del día siguiente.
  • Separa el sitio donde trabajas del sitio donde descansas.

Por dónde empezar

Elige un único cambio y sostenlo dos semanas antes de añadir otro. Lo que mejor funciona no es la rutina perfecta, sino la que encaja con tus horarios reales y puedes repetir sin esfuerzo heroico.